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  Consejos para evitarla

Proponerte desde ya!, con la ayuda de tu Señor y Salvador Jesucristo, un comienzo para desatarte de esto que te aflige, y así honrarte y honrarle.   Reconocer que es un paso muy difícil por resolver, pero no imposible, en algunos casos tomara más tiempo que en otros y de igual forma será un problema difícil.

Deshacerte de todo material que posean: Revistas, Fotografías, Relatos, Lugares, etc.

Evitar todo de pensamientos continuo, impulsos sexuales o fantasías de hombres o mujeres que te lleven luego a actuar (Renovar la mente como nos aconseja Pablo).   Deseamos dejarle claro que muchas de las sensaciones de masturbaciones en edades juveniles radican de la mala información o libertinaje que acosa a ésta, la cual por falta de temor a Dios se nutre de información que no le glorifica.

Evitar la soledad en esta etapa de la vida, especialmente para todos aquellos que ya consideran estar en atadura.

No escuchar música que te invite sexualmente, directa o por medio de mensajes subliminales.

Evita contactos físicos sensuales en lugares que permita llegar a un grado de excitación, sobre todo si tienes una pareja estable. De igual forma para todos aquellos que poseen una desviación sexual, evitar de igual forma contacto físico con el mismo sexo en las mismas condiciones anterior.

Alejarse radicalmente de toda pornografía, para ello evitar ver todo material nocivo en la televisión, computadoras, Internet, revistas, radios u otros.

Cuidar de nuestras amistades en el Chat, y evitar todas aquellas que desde ya se tienen relaciones que te inciten a la masturbación. Cuidar nuestros ojos y nuestra forma de escribirles. Saber que Internet si no se controla, es un fuente de tentación y lazo, etc., como lo es la televisión, videos, revistas, música.

Orar con persistencia a Jesús para recibir de Él fuerzas para el proceso y tener una habito diario, sistemático de leer la Biblia para encontrar respuestas y ayuda de Dios sobre tu problema en profundidad, reconociendo que cada caso es diferente en particular pero que Dios los conoce individualmente.

Reconocer desde ya tu sexualidad y no permitirse pensamientos ambiguos o influencias de terceros para saber que Dios hembra y varón nos creo.

Si consideras estar en el área de trastorno psicológico, recurre a un especialista.

Evitar el ocio. Es en esta etapa de tu vida cuando más debes leer la Biblia y orar sin cesar.

No odiar tus impulsos sexuales, sino saber que son normales y es posible llegar a un control sobre ellos. Reconocer que es una sentimiento físico pero no imperativamente necesario.

Obedecer a tus mayores, que te aconsejan directa o indirectamente, en temas relacionados con una sana sexualidad.

Cuidar vuestra conversación de persona a persona, las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

Evitar la soledad extrema, depresiones, miedos.  Invertir tiempo para conocer otras personas (estudiantes, compañeros de trabajo, hermanos(as) grupos de jóvenes, etc.,  pasear, entretenerte al aire libre con otros)

Confiar en alguien (tener un buen amigo a quien contarle tus logros y fracasos), alguien en quien pueda confiar, que te ayude con este problema. Puede ser tu pastor juvenil o un amigo muy cercano. Pedile que te acoja responsablemente y ore por ti. También trabaja duro para hacer algunos nuevos amigos. De esa manera podrás socializarse en vez de fantasear.

Saber (tener fe) que Dios te ama, y Él está orgulloso de ti  y no dudar que Dios te ayudará. Yo sé que lo hará.