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La pornografía es devastadora para los niños cuando caen en sus manitas (y de igual forma en los adolescentes), conduciéndolos a menudo a la experimentación sexual equivocada cuyos resultados son muy destructivos. Adultos comentan en nuestra área de orientación que niños pasan años tratando de recuperarse de los daños que les causa la pornografía y sus efectos directos y secundarios (el primero, la masturbación, violaciones, etc. y segundo, esposas que han sido víctimas en sus hogares). Todo eso comienza mirando pornografía cuando pequeños, y ya que no saben sobre qué enfocar su excitación sexual utilizan sus propios cuerpos o a sus familias.

Si la pornografía deforma la perspectiva sexual de los adultos, piensa en lo que les hará a los niños que son incapaces de tomar decisiones prudentes aun sobre cosas sencillas. ¡Cuánto más en temas tan complejos como la sexualidad humana!.  Los niños se convierten en víctimas de la pornografía también de otra manera: al caer en manos de adultos cuyo uso de la misma les ha despertado un repugnante interés en la explotación de los pequeños (pedofilia).

Cierto grupo de la Costa Occidental de Estados Unidos tiene este lema: «El sexo antes de los ocho; para que no sea demasiado tarde». Hay libros a la venta que ofrecen claras instrucciones a quienes abusan sexualmente de los niños sobre cómo seducirlos. Los productores y comerciantes de pornografía están enfocando hacia los niños de edades comprendidas entre los doce y los diecisiete años de edad su estrategia de venta para la siguiente oleada de materiales sexualmente explícitos.

Desde la niñez se estan quedando algunos atrapados en la pornografía sin ser capaces de liberarse de ella, a pesar de mucha oración. Se sigue escondiendo este pecado de todo el mundo, pues la verguenza azota tanto que no se puede confesar abiertamente a nadie, ni dentro ni fuera de la iglesia.