Inicio
Adicción Sexual
Abuso Sexual
Aborto
Adulterio Online
Algunos Conceptos
ACUPS
Identidad Sexual
La Sexualidad en la Biblia
Masturbación
Matrimonio
Noticias
Noviazgo
Pornografía
Qué dice la Biblia
La Iglesia y nuestra familia
Menores
Consejos para evitarla
Tecnosexual
Virginidad
¡Pregunte aquí!
Inicio > Pornografía > Consejos para evitarla >
  Consejos para evitarla

La primera cosa que debes hacer es reconocer que posees un problema, que tienes un mal habito, que estas adicto(a) o posees este vicio; debes ver el grado de profundidad en el que te encuentras dentro de la pornografía e ir a nuestro Señor Jesucristo y pedirle el oportuno socorro.  Confiézate en oración, sabiendo que lo haz hecho "miles" de veces y siempre haz vuelto a reincidir, pero en esta oportunidad confia que con estos consejos saldras victorioso y luego seras útil en las manos de él para ir en ayuda de otros miles que sufren este mismo flajelo que vives tú.

Uno de los primero síntomas de la recuperación es el convencimiento de saber que se está atado en la pornografía y que has utilizado muchos sistemas, consejos, "terapias" para salir de ella y todas han sido inútiles, no porque lo hayan sido, sino porque tú no la has completado.

Debes saber que estás luchando con fuerzas que van más alla de tus fuerzas humanas y que debes de requerir ayuda del Señor y de algún(os-as) hermano(os-as) o hermanos(as).  Sabemos que es difícil confesar este pecado que vives a diario, por la privacidad que requiere el área sexual, pero de igual forma debes saber que es eso mismo que utiliza el enemigo para que sigas atado por más tiempo.  La confesión es el inicio; la confesión a Dios y a tu hermano(a) que será tu ayudador.

Si tienes algo que ver con la pornografía, rompe el hábito ahora. Si estás esclavizado o tienes un vicio, busca un compañero(a) de oración con quien puedas expresarte y que te ayude a obtener la sanidad (Santiago 5.16) orando por ti y animándote.  Busca a alguien ante quien ser responsable de tus actos, que te vigile, y a quien puedas acudir cuando la tentación intente dominarte.

Si no lo dejas ahora y buscas ayuda, tu esclavitud no hará más que aumentar. Si eres un consumidor ocasional, rompe por completo en este momento con esa costumbre. Controla lo que ves en el cine, la televisión o los videos e internet. Niégate a comprar, ver o leer cualquier literatura sexualmente estimulante. La libertad que experimentarás habrá valido la lucha inicial. «El Hijo del Hombre te libertará y serás verdaderamente libre». Esa libertad vale más que todo el oro del mundo.

La falta de dominio propio y de santidad en alguna de las áreas de la vida sexual del creyente es el énfasis principal de la enseñanza de Pablo y para ello debes convencerte que debes entrar en una disciplina más, en una más de las muchas que ya vives.

El sistema que el occidente posee tiene patrones de comportamientos que nos hacen ser seres disciplinados, por ejemplo: nos duchamos todos los días, comemos a horas específicas, dormimos, estudiamos o trabajamos en horarios rigidos que nos hacen ser disciplinados.  Lo sexual no sale de contexto.  A esto Dios le llama Dominio Propio: la capacidad de entrar en una disciplina para alcanzar un objetivo, dominio propio que es acompañado de una consagración por medio de la oración y la lectura de la Palabra de Dios, diaria.

La mayoria de los afectados a la pornografía reconocen que no poseen una vida espiritual consagrada, sino que solo son activistas dentro de su iglesia local, donde una vida de oración no es su característica número uno y la lectura diaria y sistemática de la Palabra de Dios de igual forma no los destaca.  No hablamos de leer solamente, sino de alcanzar lo que nos aconseja el mismo Señor Jesucristo, "escudriñad Las Escrituras".

Reconocemos que no existen sistemas paso a paso para salir del vicio de la pornografía, pues en cada una de las victimas es diferente su accionar, pero sí sabemos que lo esencial es dar el primer paso que consiste en la confesión y la búsqueda de un compañero de oración, guía, mentor, compañero de lucha.

Al margen de lo esencial que es una vida de oración y leer la Biblia, se debe considerar los aspectos diarios que nos llevan a estar dentro del vicio de la pornografía, hablamos de lugares, momentos, amistades, etc.  Un primer paso a dar en la salida del vicio es la búsqueda de todos los elementos que nos llevan a concebir dicho pecado.  Por lo tanto para poder escapar victorioso a una vida plena, sin ataduras, es conocer cada aspecto que involucre tu pensar y tu actuar.  Debes llevar cautivo todo pensamiento a Dios, es decir, que aunque te sea insignificante un pensamiento sexual, debes de decirlo a Jesús, para que él tome control de ello.

Los sentimientos encontrados que vive una persona involucrada en la pornografía, donde por un lado desea en el alma no volver a incurrir en esta práctica pecaminosa y, por el otro lado reincidir buscando todos los elementos que hacen que dicho pecado se conciba, hacen de él o ella una víctima sin paz en las manos de satanás.

Debes registrar cada paso que des cuando veas que vas trás la pornografía.  Debes escribir y describir los hechos, es decir, anotar en un papel todos los espacios que ocupes, lugares que visites, amistades que utilices para ver pornografía, aparatos como el televisor, tu computador, diarios, revistas, etc., que uses; donde y cuando estes metido en la pornografía; debes de llevar un registro meticuloso de cada uno de ellos, como un investigador que requiere de evidencias.  Luego que tengas todo registrado, debes de elaborar un plan de acción junto con tu compañero de lucha, el cual conocerá todas tus debilidades, para juntos evitar que entres en estos lugares nuevamente, uses de estos aparatos, dinero y, todo lo que te haga volver a reincidir.

La confesión es imperativa, como también la fidelidad a decir cuando se ha vuelto a reincidir, para analizar cual fue el factor que te llevó nuevamente a cometer el mismo error.  Todas las veces que sea necesario confesar que se ha vuelto a reincidir, debes de hacerlo.  El salir de la pornografía no es inmediato; por eso, tu consejero no debe desalentarse.

Los largos ratos de oración y consejería son fundamentales.  La disposición del consejero de igual forma es importante, para que a través del teléfono, visitas o de internet esté a mano en los momentos de debilidad.  Nunca utilices a un compañero de lucha del sexo opuesto, porque no podrá entenderte; solo los del mismo sexo pueden ser ayudas idoneas en esto.  De igual manera cerciórate que tu compañero(a) de luchas, sea una persona que ha vivido y salido victorioso de esta atadura, de lo contrario será más grande tu problema.

La ayuda de una persona en la cual puedas confesarte abiertamente es imprescindible, debemos reiterarlo; ojalas que dicha persona haya vivido algo similar y de lo cual ha salido victorioso(a),.  Es de suma importancia, pues ella llevará un control de ti a través de una orientación, consejeria, y del aliento, si es que llegas a reindicir.  Es necesario que pases mucho tiempo con esta persona donde puedas confiderciarte  íntegramente, con el fin de encontrar en él o ella a una amigo(a) que sabrá llevarte a diario a Jesús, quien es el único que puede sacarte de la pornografía.

Las experiencias demuestran que inicialmente es dificil llegar a este punto; por eso es importante que ambas personas entren en un compromiso ante el Señor, un compromiso de luchar esta guerra espiritual; los resultados te sorprenderan.  Desde ya te damos a conocer que serás muy pronto victorioso y en otros casos no tan rápido. Serás un nuevo soldado que se suma a la lista de los que han vencido la pornografía y así podrás ayudar a otros que esten viviendo esta difícil realidad.

Finalmente debes saber que quienes estudian la demoniología han dado a conocer que los demonios de la sexualidad pervertida, y potestades que estan a cargo de esta área de maldad, son los segundos más poderosos de la jerarquía de las tinieblas.  Por lo tanto es necesario reiterar que la ayuda de nuestro Señor Jesucristo es imperativa.  ¡Desde ahora ya sabes por qué te es tan difícil salir de esta atadura!