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  La Realidad

Se piensa que uno se realizará al tener una experiencia sexual fuera del matrimonio, pero dicha promesa nunca llega a ser una realidad, al final no te sentirás aceptado(a), amado(a) y no podrás evitar el rechazo, al final la práctica sexual sólo te dará el sentirte engañado(a).

Desgraciadamente las personas que entran en una práctica sexual anticipada al matrimonio, la mayoría de las veces no poseen toda la información y no entienden que las relaciones sexuales son más que una interacción física entre dos personas y en ella se envuelve lo emocional, el intelecto, lo físico (salud) y lo espiritual, es decir, todo lo que eres como persona. Por lo tanto, debes de evaluar la información y decidir frente a la Palabra de Dios, cuál es el camino más sabio.

El sexo es algo maravilloso cuando se usa para el propósito correcto y en el tiempo correcto; el propósito es que dos personas compartan uno con el otro en forma exclusiva, mostrando su amor el uno al otro y disfrutándose el uno al otro, algunas veces buscando descendencia.

Las relaciones sexuales, por cualquier otra razón que no sea el entrar a la obediencia de la voluntad de Dios pueden causar problemas, ya sea embarazos pre maritales y enfermedades transmitidas sexualmente. En obediencia a la Palabra de Dios encontrarás el amor hacia una persona que no sueñas su magnitud, la cual será muy especial para ti y con la que querrás compartir el resto de tu vida, amarás a esa persona más de lo que haz pensado y en ese inicio es digno que tú como persona en un marco integral lleves consigo tu pureza sexual; la cual debes de prevenir que sea entregada fácilmente y a cualquiera que digas o te digan amar, recuerda que el amor en el Señor espera aunque te parezca difícil mantenerte puro(a) para el matrimonio, cuando este parece tan lejos, pero no es difícil.

Las relaciones sexuales pueden ser solamente esa fabulosa experiencia que Dios determinó que fuera en el marco de una relación matrimonial. Satisfacen más y no tienen culpas ni preocupaciones cuando se comparten sólo con la persona con quien pretendes vivir el resto de tu vida; guarda la maravillosa experiencia del sexo para tu matrimonio; si lo decides, luego veras que valdrá la pena haberlo esperado.

Quizás, en algunos casos las relaciones prematrimoniales no son diferentes o más emocionantes que las que se realizan dentro del mismo matrimonio; sí pueden ser emocionantes pero recuerda el riesgo o mejor dicho los riesgos, eso te ayudará a comprender por qué es mejor esperar a casarte para tener relaciones sexuales. Si piensas las implicaciones de las relaciones sexuales fuera del matrimonio lo lamentarás puesto que la culpa, el temor, los lamentos y la preocupación permanece por meses.

Siempre suceden momentos de tentación, en nuestra intimidad. Es ahí cuando el respeto y amor a mi Dueño y Señor se imponen sobre mis deseos carnales, porque sé que si soy obediente, seré bendecido por Dios. Debemos tener presente en primer lugar a Dios, y así tendremos cuidado de hasta dónde llegar en los besos y caricias para no caer en tentación.

Algunos se preguntan, ¿Se puede llegar virgen al matrimonio en este siglo malo? Creemos que para un cristiano(a) no sólo en este siglo, sino que en todos, porque Dios tiene la misma disposición para ayudar ahora o mañana. Debemos vivir por convicciones y no necesariamente sentirse un aparato, debemos descansar en sus promesas y fuerzas para no dejarme arrastrar por las corrientes de este mundo. ¡No es fácil, pero seguir a Cristo tampoco lo es! La buena noticia es que no es imposible, y su Espíritu Santo nos ayuda en nuestras debilidades. Ánimo a los jóvenes a que puedan esperar a disfrutar del sexo dentro del marco para lo cual fue creado: dentro del matrimonio.

Dar lugar a la pasión, en lugares solitarios y besos apasionados son conducto del deseo de tener relaciones sexuales. Cometer un gran error no es cosa de segundo, pues Dios nos ha dado la mente para pensar y de tomar decisiones; lo contrario es traernos tristeza y falta de paz que Dios nos da, debemos recordar después de las malas decisiones que el diablo halla mano faltándonos concentración en nuestra vida diaria.

La pornografía destruye tu condición como persona libre, segundo destruye tu relación con el Señor y lo que es más lamentable, le das oportunidad al enemigo de que se meta en tu vida con tu autorización, pasos previos de una caída de su estabilidad sexual que te llevará a una vida luego activa sexualmente.

La lucha con "amigos" que nos dicen si soy gay o lesbiana... molesta, la burla, pero se es más hombre que muchos que no son capaces de decir no al pecado, de igual forma es lamentable escuchar a predicadores hoy en día, tratando de ser condescendientes con la juventud, diciendo que es entendible que la juventud pierda la virginidad, argumentando que muchas cosas les son opuestas para ellos, y por qué sucumben. Una vez más debemos recordar que Dios es el mismo ayer, hoy y siempre y si fue con la juventud de ayer, ¿No lo será con la de hoy? por otro lado decimos que estamos inválidos de información nociva que lleva a la juventud a ni siquiera considerar la virginidad como voluntad de Dios, pero de igual forma debemos recordar que existe mucha información que ayuda a guardarse de caer en este pecado y para eso esta la Iglesia para dar a conocer esta verdadera voluntad de Dios.

Preguntas como saber hasta cuando el hombre o la mujer cualquiera que sea, debe decir basta ya, dentro de una intensa y apasionada relación de coqueteo, abrazos, besos y pasión en el noviazgo son a diario enviadas a nuestro ministerio y es lo que nos ha llevado a crear esta serie de especiales sobre la Sexualidad.